David is a shy guy living alone in the city. He leaves home to go to work this morning, just like he does every day, but he still doesn´t know that today – is not at all an ordinary day. David has to deal with a tough dilemma.

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Son las 6 y media de la mañana y me levanto de la cama. Me ducho, me visto y me lavo los dientes. Desayuno dos huevos y pan, me preparo una taza de café y leo el periódico. Lo que no sé es lo que me va a pasar hoy. A las 7 y media salgo de casa y voy a la estación de metro. Siempre cojo el metro para ir a trabajar porque me gusta observar a la gente. Hoy hace buen tiempo y estoy de buen humor, pero tengo una sensación extraña de que alguien me está siguiendo. Entro en la estación. Hay mucha gente, todos esperando al tren que les lleva al trabajo o al colegio. Todo muy normal, pero hoy algo es distinto. Lo noto. Me quedo cerca de la entrada y miro a mi alrededor, tengo la sensación de que alguien me está observando. De repente, se me para el corazón. Ahora puedo verle, es Alba García.

—”¡Dios mío!”— pienso para mí —”No la he visto desde el instituto

Alba es tan guapa como la recuerdo. Tiene el pelo largo y moreno, y lleva un vestido azul. Aún parece tan joven. Y ahora viene hacia mí. De repente estoy nervioso. No sé qué decir, pero Alba me sonríe. Entonces me da un caluroso abrazo.

—”Hola, David, ¡qué alegría verte! ¿Cómo estás?”

—”¡Alba, hace mucho que no te veo! Yo estoy bien, ¿y tú?”

—”Yo también, gracias”— contesta ella

—”¿Qué haces aquí? ¿Ahora vives aquí?”

—”Bueno, es una larga historia. Pero estoy de visita sólo por un día”

No sé qué decir, pero le cuento que soy profesor y que voy de camino al trabajo. Estamos un rato en silencio, antes de que ella continúe.

—”David, quiero hablar contigo, ¿quieres comer conmigo más tarde?”

No puedo creer lo que oigo. ¿Está pasando de verdad? Pienso en Alba cada día y tengo una foto de ella escondida en un cajón en casa. A menudo me pregunto cómo le va y dónde vive. Y lo más importante, me pregunto si está casada y si tiene hijos. Pero nunca tengo el valor suficiente para llamarla, me entra miedo. Pero ahora está justo enfrente de mí. ¡Incluso me está pidiendo ir a comer!

—“¡Claro, hagámoslo!”— le contesto— “¿dónde quieres quedar?”

—“¿Puedes venir a La Taberna a las 2 de la tarde?”

El tren llega y me meto, pero Alba se da la vuelta y sale de la estación. Ya no la puedo ver, pero no importa. Tenemos una cita y estoy tan ilusionado que ¡no puedo esperar!
El tiempo pasa despacio en el trabajo. Pienso en lo que le voy a decir a Alba, y me pregunto de que quiere hablar conmigo.

Cierro la puerta y salgo a la calle. Por fin es hora de mi cita para comer con Alba. El sol aún brilla y casi me choco con un hombre que tiene prisa para llegar a alguna parte. Le miro. ¿Está sujetando una pistola? El hombre desaparece entre la multitud.

La Taberna está muy cerca de donde trabajo, así que decido caminar. Llego pronto y Alba no está allí, así que entro y me siento en una mesa. El camarero se acerca y pregunta si quiero tomar algo, pero le digo que estoy esperando a una amiga. El camarero se va. Estoy tan nervioso que considero marcharme, pero ya no hay tiempo.
Miro por la ventana. Ahí está. Abre la puerta y entra. Escucho el golpe de la puerta al cerrarse tras ella. Mira a su alrededor y sonríe cuando me ve.

Pedimos unas tapas. Comemos y pasamos un buen rato, sonriendo y hablando de los viejos tiempos. Estoy tan contento que la conversación vaya bien, pero desgraciadamente tengo que volver pronto al trabajo. Entoncesde repente—Alba me mira y dice:

—“David, tengo que contarte algo importante, y voy a ser sincera

Me limpio una gota de sudor de la frente.

Aún me acuerdo cuando íbamos juntos al colegio. Estaba locamente enamorado de Alba, y aún lo estoy. Pero era demasiado tímido para decírselo. Y ahora, 10 años después, de repente me la encuentro de nuevo y quiere decirme algo. Algo importante. ¿Conoce mis sentimientos?

Alba está seria y me mira a los ojos.

—“Estoy casada”— dice

Mi mundo se hace pedazos. Alba está casada. Quiero salir corriendo a la calle, tirarme delante de un coche y morir.

—“Estoy casada”— dice otra vez, y ahora está llorando

—“¿Qué pasa?”, ahora estoy confundido

—“Voy a dejar a mi marido. Le dejo hoy. Estoy enamorada de ti David, siempre lo he estado y ahora es mi última oportunidad”— se seca las lágrimas y continua— “Ahora tienes que escucharme. Hay gente que me está buscando, y aquí no estoy segura. No puedo explicarlo ahora, pero tengo dos billetes de avión y dinero suficiente para empezar una nueva vida. Quiero que vengas conmigo. Pero si lo haces, tienes que dejarlo todo. Toda la gente que conoces, tu trabajo, tu vida. El avión sale en dos horas y el taxi está esperando fuera. ¡Te quiero, David! ¿Vas a venir conmigo?”

Girl crying

Estoy estupefacto. No puedo encontrar las palabras, me siento allí paralizado. Alba espera un rato, se levanta de su silla, me da un beso suave en los labios y sale por la puerta. Escucho el golpe de la puerta al cerrarse tras ella.

(…)

Han pasado los años. Hoy hay mucha niebla en el aire. En una calle concurrida y ruidosa de Hong Kong un hombre y una mujer caminan juntos. Entre ellos, cogiendo sus manos, hay una niña pequeña. Tiene 3 años. Tiene el pelo largo y moreno, y lleva un vestido azul.